Primer Derecho Fundamental

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Los sábados, me apunto.

Yo no sé lo que sueñan los ciegos.



Yo no sé lo que sueñan los ciegos.
Encadenados a la retina
de lo invisible,
deletrean impávidos el repicar de la lluvia en las ventanas.
Les siento como almas de días enteros,
agotados de sombras:
miden su tiempo en los ecos sonoros de la palabra.

Es jazmín de jardín,
es goce de roce,
es infinito matiz de sabor.
Sonidos que arrullan sentidos.
Y juegan entre ellos a definir la realidad,
solapándose,
acompasando la noche perpetua
en imágenes imposibles.

Tiempo para mí.




boomp3.com

Madrid-Barcelona ida y vuelta. Líneas discontinuas, guardarraíles flanqueando la carretera. Discografías en el USB del coche. Devoro kilómetros sin tregua mientras los paisajes de delante van quedando atrás. Sorprendo al crepúsculo, persigo el anochecer. Sigue estando el arco iris en el cielo. Veo la cara de Dios en ese camión que ha cruzado de forma inesperada. Mucho, mucho tiempo para pensar, repasar, proyectar.

Caen gotas afiladas en la noche y me acerco, noctámbulo, a mi destino.

Llueve en Madrid, mi amor.

Datos impersonales

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Ahora, entre nosotros, por la paz de Dios, ahora, entre nosotros, se puede contar la verdad: ya hay fuerza para echar raíces, y bondad para hacerse viejo. Al fin hemos encontrado cosas en común, y al fin, un acuerdo y un credo, y ahora yo puedo escribir sin riesgo, y tú, también sin riesgo, puedes leer. G.K.Chesterton.