Primer Derecho Fundamental

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Los sábados, me apunto.

Cinco días de playa.




Me voy con la family a la playa. Cierto es que la arena se mete por rincones inesperados; que las sombrillas son satélites suicidas cuyo objetivo son los ojos del prójimo; que la señora gorda con el transistor a tope imprime un sesgo poco romántico a las puestas de sol; y que no hay nada más insoportable que el sol quemando el colodrillo.

Menos mal que nos quedan los castillitos de arena, con el fuerte, sus inmensas torres, el foso inundado de agua salada, y la banderita de España en una playa de Cataluña.

¡¡Qué gozada!!

Luna clara de agosto




Chiste


Hoy mi hijo de cuatro años me ha contado un chiste:

Papá, un señor pone una rana en el suelo y le dice: ¡Salta!
Y la rana da un salto.
Le quita una pata y vuelve a decirle: ¡Salta!
Y la rana da un salto.
Le quita otra pata y le dice: ¡Salta!
Y la rana da un salto.
Le quita otra más y le dice: ¡Salta!
Y ya la rana no salta.
Iluminándosele la cara al crío con una sonrisa grita:
Entonces dice el señor: ¡Esta rana debe estar ciega!

Hijo mío, sorda, la rana debe estar sorda... no ciega.
Desconsolado va corriendo a su hermana de siete años y le espeta: la rana estaba sorda y no ciega; me lo has contado mal y ahora a papá no le ha hecho ninguna gracia...



Mis alas.









Cuando llegue mi hora, mis brazos serán alas;
viajaré mecido por la fresca brisa de la mañana.
Rizaré tirabuzones blancos en nubes de plata
mientras el sol y el viento acarician mi cara.

Volaré con los ojos abiertos: abajo montañas;
o quizá navegue despacio sobre mares en calma.
No habrá dolor, ni tampoco tormentas extrañas;
sólo el amor de quienes he querido me acompaña.

Y surcaré libre el cielo, cantando canciones pasadas;
me harán cosquillas en el pelo las gotitas de escarcha,
y gaviotas serán pasajeros en mi avión de esperanza.

Sí, quiera Dios soplar su cálido aliento en mi alma.
Quiera Cristo posarme a salvo en su pista dorada.
Porque cuando llegue mi hora, mis brazos,
(como los tuyos, los tuyos también)...... serán alas.

Juegos de guerra.




Rinconcitos.




Les presento a mi olla-express: aquí mi olla, allí mis sufridos lectores.

Tengo tanto cariño a este rinconcito de mi segunda casa, que no puedo menos que presentarles esta pieza tan especial. Ubicada en la repisa de la chimenea y al lado del ventanal adosado al muro, está acompañada por un visillo que, a veces, jugueteando con la brisa, hace cosquillas en las orejas a mi pobre olla.

Después de muchos años de servicio intachable a las órdenes candentes de mi bisabuela, ha encontrado la paz. Es cierto que echa de menos los aromas a azafrán y pimienta, los guisos, potajes, y el sonido de los caldos haciendo chup-chup y pfffuiiiii, pero se conforma recordando que nadie como ella sabía trabar las salsas de las alubias o de las patatas.

Su misión ahora es guardar en su corazón de metal objetos perdidos. Cuando los habitantes de la casa creen haber olvidado de dónde vienen o porqué están allí, algo les dice -quizá la luz filtrada a través de la ventana- dónde han de mirar:

Busca en la olla...

Algo terrible va a suceder.


Algo terrible va a suceder.

Siento cómo se acerca el momento y he de estar preparado. En estos dos últimos meses el caos se ha apoderado del lugar donde habito. Me ha cogido de sopetón, como a un niño sorprendido in fraganti. La pereza, el hastío y la indolencia han causado estragos en mi alma, y no tengo más remedio que esperar constreñido el castigo que merezco. Lo único que puedo hacer en el poco tiempo que me queda es reparar de alguna forma mis pecados.

Así que voy corriendo a coger la escoba, el fairy, el limpiasuelos/cristales/baños, poner el friegaplatos, un par de lavadoras, llenar la nevera de productos sanos y dietéticos, hacer la cama y tirar las bolsas de basura. Viene mi family en unas horas y como vea mi mujer la casa así, no hay duda que me asesina.

Me veo castigado sin besos una semana. Sobre todo cuando vea el estado catatónico de las plantas del salón.

Imágenes.


Después del cafetito y la sobremesa, vuelvo de nuevo a la plaza para algún comentario, antes de mi vuelta a la rutina de Madrid.

Quiero comentar algo sobre las procesiones. Sí, esas gentes que se reúnen en las fiestas de un pueblo, o en Semana Santa, y sacan a la calle la mejor Imaginería de sus tierras. Quienes ven el espectáculo de una procesión recorriendo las calles, no lo olvidan. Y yo creo que no es una cuestión puramente estética, que también, sino que trasciende por su significado religioso.

Si fuese fotógrafo profesional, podría quizá medir y someter la luz del rostro de la Dolorosa, mecido por los rezos y cánticos de las personas que la acompañan. No es el caso. A mí me gustaría cambiar de perspectiva, y dirigir el objetivo a las personas que contemplan desde fuera la procesión.

Y veo cómo las miradas refulgen como fuego al paso de la Virgen María; y noto cómo los párpados de sus ojos se cierran un par de segundos, porque no soportan la carga de la emoción. Corazones endurecidos por las vicisitudes diarias, se abren en surcos, sin apenas resistencia, mientras el tiempo se para en una culpa que necesita Su perdón. Desde cerquita de la imagen y mirando hacia atrás, a tu alrededor, verás las vidas de otras personas avanzando al mismo paso que tú.

Historias silenciosas que convergen en el amor de Dios.

Ángeles de pueblo.



Aquí estoy, en un pueblo pequeño del Norte de España, disfrutando del fin de semana. En invierno, residen unos 75 habitantes, una multitud comparada con las aldehuelas de las proximidades. Rodeado de bosques de hayas, pinos y robles, la caza fotográfica se ha convertido en una afición donde sólo importa el remanso del río, las bañas de jabalí, o la trocha apenas perceptible de las antigüas caballerías. Abandonados los caminos por el paso del tiempo, corzos y ciervos los utilizan cuando llega el amanecer y al ponerse el sol, de ruta hacia sus encames.



El pueblo tiene una iglesia del siglo XVI consagrada a San Miguel, con su torre del campanario (suenan las campanas a la hora y a las medias), su órgano de viento y la fabulosa imagen del Arcángel pisando la cabeza del Demonio.Diríase que San Miguel ni se despeina para controlar con su lanza al Maligno, mientras mira de frente a la feligresía, como diciendo: ¿véis?.. no es tan difícil con la Gracia de Dios.

Me encuentro a esta hora de la siesta debajo de los soportales de piedra, tecleando en el portátil esta crónica, gracias a un servicio gratuito de wifi que ha puesto el Ayuntamiento. Tecnología punta conviviendo tranquilamente con quinientos años de historia.

Ayer noche mi padre (maravilloso abuelo) contó una anécdota sobre ángeles. Siempre advierte que las vivencias son intransferibles, por lo que suele contarlas con la debida cautela y en círculo reducido, pues sólo sirven como experiencia personal. En fin, al grano. Rezaba en el Cerro de los Ángeles (Madrid) en una época de su vida complicada por avatares familiares que no vienen al caso. La cuestión es que al salir a la plaza, oyó un estruendo como jamás había escuchado. Cuando transmitió lo que le pasaba a mi madre, ésta no supo qué quería decir. Se acercó a un barrendero preguntándole de donde provenían esos golpes, gritos y entrechocar de cosas metálicas, y el hombre le miró como a un loco.

Al parecer, lo que estaba ocurriendo es que se le había dado la gracia de escuchar la lucha entre ángeles y demonios, precisamente allí, en el Cerro de los Ángeles.

Uno de mis nombres con los que fui bautizado es Miguel, y estoy realmente complacido de estar al abrigo de la Iglesia, en sus soportales de piedra, mientras el pueblo va poco a poco despertándose de la siesta.

Nostalgia




No te vayas, nostalgia, sal a mi encuentro;

no te escondas,

no te alejes de mí,

quiero soñarte en tu soledad acostumbrada,

quiero oírte acompasada

en las notas de un violín.

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Cuando la nostalgia se engancha al borde del corazón, los desiertos son mares de arena.

Cualquiera hace daño...., a veces.




No recuerdo el título de la película, pero sí cuando la ví; residía en Australia para aprender inglés, hace ya bastantes años. Apenas lograba descifrar entonces la pronunciación de la actriz Meg Ryan mientras ésta lograba deshacerse de su adicción al alcohol. Su marido no parecía entender los esfuerzos de Meg, e inconscientemente le echaba la culpa del naufragio matrimonial. En el momento crucial donde la pareja, desesperada de silencios mutuos y promesas incumplidas, se vuelven la espalda para representar su incomunicación, va y suena la canción de R.E.M.

No se imaginan ustedes la ilusión que me hizo entender la letra de la canción. Era la primera vez, en mi balbuceante empeño en dominar la lengua del Shakespeare ése, que comprendía lo que estaba diciendo el cantante. Y cuadraba en el contexto de la peli.

Allí, tan lejos de mi querida España, con Meg destrozada por el alcohol y yo luchando por no llorar a moco tendido y Everybody Hurts...

Menos mal que la peli de marras acabó bien... y mi experiencia con los "aussies"

G´day tengan ustedes!

Magdalenas heladas.



Sí, podría ser el nuevo título de una novela de Espido Freire. Podría también tratarse de un postre espumoso del experto en márketing (y parece que cocinero) Ferrán Adriá. Pero el objeto de este post no es más que tratar de acercarse a Doña Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento del Gobierno de España.

Se me han helado las Magdalenas al ver el derroche de ingenio de esta mujer, enrocándose en el sillón ministerial, con la excusa de que si la oposición la reprueba en pleno "significa que lo está haciendo bien".

Magdalena cree que su gestión es "acertada" y que eso no le viene bien a la oposición. No sabemos qué opinan los sufridos usuarios que han tenido que aguantar los retrasos de los trenes, el caos aeroportuario, los cortes de luz, los hilillos de chapapote, los atascos gigantescos en las autopistas y tantos "accidentes" donde su gestión ha sido tan "acertada".

Podríamos, acertadamente, mandar a la señora ministra a construirse una casita submarina en la sima challenger, donde al parecer, han encontrado vida. Lo mismo le hacía reflexionar sobre el aborto. Desde luego, sería un lugar ideal para no dimitir jamás, ni que Zapatero, el irresponsable, le pidiese alguna responsabilidad aunque fuese por error. Blanco, el secretario de organización, ya se ha vaciado al respecto en otro de sus alardes ectoplásmicos: Rajoy primero!.

¿Se imaginan ustedes políticos del PSOE dimitiendo?

Ya lo decía yo. Magdalenas heladas y Zapateros pelados.

Salve Regina.





(Foto de la Cruz de Krizevac, en Medjugorje.)



Pide Crispal, en su excelente blog In partibus infidelium, que recemos por un chaval de 8 años aquejado de un cáncer. También Embajador en el infierno tiene un familiar en dificultades. Me uno a ellos cantándole a la Vírgen el Salve Regina.

Salve, Regina, mater misericordiae;

vita dulcendo et spes nostra, salve.

Ad te clamamus, exules, filii Evae.

Ad te suspiramus, gementes et flentes in

hac lacrimarum valle.

Eia ergo advocata nostra,

illos tuos misericordes oculos ad nos converte.

Et Iesum, benedictus fructus ventris tui,

nobis post hoc exsilium ostende.

O clemens, O pía, o dulcis Virgo María.

Recuerdo una anécdota contada por alguien muy querido: Peregrinó a Yugoslavia, al Santuario de Nuestra Señora de Medjugorje. Allí, en un sobre cerrado, la gente escribe los nombres de aquellos que necesitan la intercesión de la Virgen María por cualquier causa. Mi amigo así lo hizo. A su vuelta recibió una llamada de teléfono, confirmando que uno de los que había escrito de su puño y letra, había sanado de una grave enfermedad psiquiátrica.

Los que conocen el poder de la oración no pueden extrañarse de los milagros. "Pedid y se os dará".

Si Dios quiere.




Las pilas recargadas.




Recién llegado de pasar una semanita de vacaciones, con las pilas recargadas y con ganas de trabajar de nuevo. Los he pasado subiendo al monte, jugando con los niños y yendo alguna noche a un excelente festival de jazz. Ahí es nada.

No han faltado algún mús con amigos y tertulias al calor de la chimenea. Nada de periódicos, ni de política. Ni siquiera la téuve enredando la sobremesa.

¿Se puede pedir algo más?

Datos impersonales

Mi foto
Ahora, entre nosotros, por la paz de Dios, ahora, entre nosotros, se puede contar la verdad: ya hay fuerza para echar raíces, y bondad para hacerse viejo. Al fin hemos encontrado cosas en común, y al fin, un acuerdo y un credo, y ahora yo puedo escribir sin riesgo, y tú, también sin riesgo, puedes leer. G.K.Chesterton.