Primer Derecho Fundamental

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Los sábados, me apunto.

Economía real.




Perdidos en la jerga económica, conceptos como macro y microeconomía, P.I.B, T.A.E, I.P.C., no dejan de asaltarnos como fantasmas en una noche de tormenta. La "economía real", esa entelequia en boca de políticos y mandamases que cobran 10.000 euros al mes, ha perdido su significado para convertirse en parte de una retórica ajustada al uso diario, relativa según el momento y justificativa según lo que hayan publicado los periódicos por la mañana.

La economía real es la suma de tragedias económicas personales de cada uno de los miembros que conforman la sociedad en que vivimos, y sus consecuencias. La economía real son el millón de personas que ha perdido de media más del 40% de sus ahorros en La Bolsa. Son los tres millones de personas (camino de 4.000.000) que han perdido su trabajo, sin esperanza de encontrar a corto plazo un empleo que les permita pagar sus facturas, con la temida hipoteca como atalaya de sus preocupaciones. Son los más de diez millones de personas que están por debajo del umbral de la pobreza en España, verdaderas víctimas del engaño permanente a los que les ha sometido este gobierno, tan comprometido con la banca y tan espléndido con sus compañeros ideológicos, incluídos nacionalistas.

La economía real ha de explotar, como gaseosa agitada hasta el límite. No es posible mantener la paz social con mentiras. No es posible convencer a las personas al borde de la quiebra económica y personal de las bondades del Gobierno de turno. No hay medidas económicas para parchear un problema de fondo, estructural, ni discursos encendidos donde los sueños de una pronta recuperación chocan frontalmente con la letra que vence en quince días.

Para los políticos, las personas somos votos. Para los agentes económicos, incluido el Estado, somos personas en cuanto a nuestra capacidad para endeudarnos y pagar impuestos. Vamos a ver en el año 2009 como unos y otros pretenden garantizar el Estado de Bienestar cuando la mayoría de las personas, (esa economía real) no tengan con qué mantener siquiera su economía familiar.

Agenda



Según transcurren los días,
más rápido pasan los años.

Mirar atrás en mi agenda
es revelar de nuevo mis pasos,
como huella en un camino de tinta,
como pluma en una marea de trazos.
Tengo separadas las fechas,
recordatorios, cumpleaños,
citas, notas, reuniones,
teléfonos garabateados,
y una foto tuya y mía,
plastificada con mucho cuidado:
no creí que llegase el día
que pudiera haberla olvidado
allí, en el fondo de la agenda..
allí, en el rincón más solitario.

Por mucho que transcurran los días,
por muy rápido que pasen los años,
no puedo borrar lo ya escrito,
no puedo cambiar el pasado.

Me lleva una eternidad releer
el año que está acabando.
Las páginas de mi vida reducida
a los apuntes de mi errar nostálgico:
las luces que pálidas juegan
con las sombras de días amargos;
la lúgubre ironía de mi soledad,
yo que estoy siempre acompañado.

Hoy tengo
(como ayer, como todo el año)
la agenda muy ocupada,
llena de páginas en blanco.

Espectáculo de Amor.



Hace unos días asistí de nuevo al espectáculo de la vida. Mi hija Beatriz acababa de dar otro pasito en su evolución como miembro de este mundo nuestro, naciendo. Es inútil disimular el nudo en la garganta y las lágrimas en los ojos al ver tal explosión de vida, en el justo momento que el bebé sale del vientre materno; y sin embargo, en nada se diferencia por su naturaleza cinco minutos antes, ni cinco días, ni cinco meses. Tal criatura está y estaba allí, esperando llegar a la luz del mundo.

A nadie puede dejar indiferente ser testigo de un parto, y mucho menos si la personita que está naciendo es tu propio hijo. La mezcla de emociones es muy intensa; se me hace complicado describir con palabras los minutos de lucha, dolor, amor y esperanza: mi mujer sudando, empujando, exhausta del esfuerzo, con su mano apretada entre las mías hasta la última contracción.. Y ahí mi hija, aterida de frío, recién nacida, llorando para respirar, respirando para vivir. Inmediatamente madre e hija se funden en un abrazo íntimo, piel con piel, y los primeros susurros hacen que el vínculo al que ambas han estado unidas durante nueve meses no se rompa, sino que permanezca de forma espiritual para el resto de sus vidas.

Dicen que dar la vida por los demás es un acto de amor. También es, sin duda, dar vida, con todas sus consecuencias, y lo veo reflejado en los ojos de mi mujer al mirarme, mientras acaricia la cabecita de Beatriz -nuestro quinto hijo-; y lo veo en mis manos temblorosas, que no pueden acostumbrarse al espectáculo maravilloso con el que Dios nos ha hecho partícipes de su Creación.

Esto lo escribo el día en que el Gobierno ha dado los datos del aborto en España. Más de 110.000 niños han sido abortados este año. Más de 110.000 niños, como el que acabo de ver nacer, no han tenido la suerte de haber llegado a su destino natural por razones espúreas y manipuladas, ideologías trasnochadas, construcciones y trampas dialécticas cuyo único fin es que el Amor y la Paz, a través del primer Derecho Fundamental, que es la Vida, no triunfe en el mundo.

Datos impersonales

Mi foto
Ahora, entre nosotros, por la paz de Dios, ahora, entre nosotros, se puede contar la verdad: ya hay fuerza para echar raíces, y bondad para hacerse viejo. Al fin hemos encontrado cosas en común, y al fin, un acuerdo y un credo, y ahora yo puedo escribir sin riesgo, y tú, también sin riesgo, puedes leer. G.K.Chesterton.