Primer Derecho Fundamental

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Los sábados, me apunto.

Una ciudad sin nadie dentro



Últimamente tengo el alma de visita en el extranjero.

La he expedido el pasaporte y ya no sé dónde para;
probablemente en el oasis de algún remoto desierto,
o en la espuma de las olas, allí donde el mar acaba,
y se escucha aullar el viento.
La he imaginado en una ciudad atravesada de canales secretos:
solitarios meandros de lluvia por los que pasea en su barca,
empapada hasta los huesos.
Campanarios sin campanas, majestuosos palacios sin dueño;
calles y plazas vacías donde solo habita la nostalgia,
como un vago recuerdo.

Una ciudad sin nadie dentro.

No, allí no puede estar mi alma, olvidada y rota,
escindida
de la ciudad de mi cuerpo.
He de comunicarme con ella, aunque lleve lejos
demasiado tiempo.
Antes su rostro coincidía: no era la imagen borrosa
que ahora me mira en el espejo.

Últimamente tengo el alma de visita en el extranjero.
no sé si está de vacaciones, o yo, estúpido de mi,
la condené al destierro.

Datos impersonales

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Ahora, entre nosotros, por la paz de Dios, ahora, entre nosotros, se puede contar la verdad: ya hay fuerza para echar raíces, y bondad para hacerse viejo. Al fin hemos encontrado cosas en común, y al fin, un acuerdo y un credo, y ahora yo puedo escribir sin riesgo, y tú, también sin riesgo, puedes leer. G.K.Chesterton.