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Acercándose la Navidad.

Y yo con éstos pelos. El trabajo, la familia, los amigos... Un ratito de meditación no vendría mal antes de afrontar con alguna garantía la celebración del Nacimiento de Jesús, el Niño-Dios. Y digo "alguna garantía" por no decir "siendo conscientes de" o "dándole sentido a". Voy a ello.

No somos nadie.

¡Qué vida ésta!! Han pasado cinco meses desde mi anterior entrada en el blog, y no ha pasado nada. Tampoco lo he echado de menos, fíjate. Mi desconexión temporal voluntaria de internet a nadie ha preocupado, ni siquiera a mi mismo. Alguien podría preguntarse..¿Y en base a qué tenemos que preocuparnos de un fulano anónimo que escribe paparruchas en un blog? ¿A quién le interesa? Pues tendría toda la razón. Y es que no somos nadie. El que escribe, y evidentemente, también el que se lo pregunte...

El niño.

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Esperanza desde lo alto.... ¿Qué mira ese niño?... o más bien, ¿qué ve ese niño? No parece ser la herrumbre ni los escombros en los que está absorto. No es tampoco el patio destrozado, las paredes resquebrajadas ni la techumbre derruida. Diríase que algo le ha sorprendido allá en lo alto. Quizá el niño dibujaba garabatos en su cuaderno. Bien podría ser que, sentado en el duro poyete de piedra, dirimiese sus primeras operaciones matemáticas sumando o restando cifras dictadas al son de las bombas de alguna guerra indescifrable. Frágil niño rodeado de una pesada carga. Inocente pequeño mirando el cielo a través de lo accesorio. ¿Qué ve ese niño? Podríamos analizar su expresión e imaginar su sueño. Ese soñar despierto con que los niños miran a veces, armados de valor y desnudos de alma. Anunciando otro mundo posible. Esperanza es el reflejo de la luz en sus ojos. Dulce niño que miras a lo alto: no hay miedo en lo que ves porque tú no tienes miedo. De nada sirve que nosotros nos preguntemos...

Familia y Vida.

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Familia. Hoy se ha aprobado en el Parlamento Español la Ley de matrimonios homosexuales, equiparando las uniones entre personas del mismo sexo con el matrimonio tradicional entre hombre y mujer. Así, España tiene el dudoso honor de ser pionero en denominar matrimonio a la unión de dos hombres, o dos mujeres. No sabemos cuál será el siguiente paso. No hay duda que una vez cerrado el debate (¿he dicho debate o rodillo?) sobre la conveniencia de llamar matrimonio a lo que sin duda, no lo es, tengamos que asistir a otra serie de reivindicaciones de lobbies más o menos representativos de la sociedad, como pueden ser los tríos, los matrimonios incestuosos, los hermanos, las comunidades de vecinos, y los "yo me caso con mi perro porque es más fiel, y no me pone mala cara". Todo es posible en la viña del Señor Progresista. Mi caso es terroríficamente normal. Tan normal, que está considerado arcaico y claramente homófobo. Un día me casé con mi mujer y el Estado me tenía preparada una ...

Mirada Final.

La soledad, en que hemos abierto los ojos. La soledad en que una mañana nos hemos despertado, caídos, derribados de alguna parte, casi no pudiendo reconocernos. Como un cuerpo que ha rodado por un terraplén y, revuelto con la tierra súbita, se levanta y casi no puede reconocerse. Y se mira y se sacude y ve alzarse la nube de polvo que él no es, y ve aparecer sus miembros, y se palpa: «Aquí yo, aquí mi brazo, y este mi cuerpo, y esta mi pierna, e intacta está mi cabeza»; y todavía mareado mira arriba y ve por dónde ha rodado, y ahora el montón de tierra que le cubriera está a sus pies y él emerge, no sé si dolorido, no sé si brillando, y alza los ojos y el cielo destella con un pesaroso resplandor, y en el borde se sienta y casi siente deseos de llorar. Y nada le duele, pero le duele todo. Y arriba mira el camino, y aquí la hondonada, aquí donde sentado se absorbe y pone la cabeza en las manos; donde nadie le ve, pero un cielo azul apagado parece lejanamente contemplarle. Aquí, en el bo...

Mamá y Papá.

Más de un millón y medio de personas se han reunido el sábado pasado en Madrid bajo el lema "La familia Sí importa." La sociedad civil se mueve. Las personas no se conforman con esa especie de "estandarización de los valores políticamente correctos" -el pensamiento único- que se pretende imponer desde los medios de comunicación. Algo tan básico como es el derecho de los niños a tener una madre y un padre, -polos complementarios abiertos a la procreación desde el principio de los siglos- son negados sistemáticamente por un gobierno al que le importa más la demagogia de una supuesta igualdad, que la protección jurídica de la familia. Todo vale para manipular una manifestación modélica: se acusa a los organizadores de ser la derecha más retrógrada y reaccionaria. En un periódico se les ha etiquetado como "sociedad clerical". En las televisiones se ha empezado a bombardear a los televidentes con debates sesgados, con ataques feroces a la familia, con forzadas ...

La familia SÍ importa.

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