Según transcurren los días, más rápido pasan los años. Mirar atrás en mi agenda es revelar de nuevo mis pasos, como huella en un camino de tinta, como pluma en una marea de trazos. Tengo separadas las fechas, recordatorios, cumpleaños, citas, notas, reuniones, teléfonos garabateados, y una foto tuya y mía, plastificada con mucho cuidado: no creí que llegase el día que pudiera haberla olvidado allí, en el fondo de la agenda.. allí, en el rincón más solitario. Por mucho que transcurran los días, por muy rápido que pasen los años, no puedo borrar lo ya escrito, no puedo cambiar el pasado. Me lleva una eternidad releer el año que está acabando. Las páginas de mi vida reducida a los apuntes de mi errar nostálgico: las luces que pálidas juegan con las sombras de días amargos; la lúgubre ironía de mi soledad, yo que estoy siempre acompañado. Hoy tengo (como ayer, como todo el año) la agenda muy ocupada, llena de páginas en blanco.