Dignidad para vivir.
Sin duda la manifestación del 17-O será histórica. Creo que las organizaciones convocantes se han dejado, -y se van a dejar- la piel, con su trabajo y esfuerzo, para que todo salga a pedir de boca. Cada vida importa es un lema lo suficientemente claro para no llevar a ningún error a los asistentes; el aborto es la punta de lanza, el ejemplo más evidente de la ruina moral de las sociedades que se consideran avanzadas, como un genocidio silencioso que destruye vidas, destroza familias, y deja profundamente angustiadas de por vida a las madres que -por las razones que sean- se han prestado al aborto. "La paz en el mundo no es posible mientras la Humanidad destruya la vida en el seno materno", decía el Papa Juan Pablo II. En estos tiempos, el honor desemboca en el fango. La dignidad se pudre en nidos de culebras como un infecto despojo. El amor prostituye a la pureza relegándola al olvido y los compromisos tienen impresa la fecha de caducidad. Todos aquellos que pelearon porque e...