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Cómo jugar a ser brizna de hierba.

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Lo primero que hay que hacer, (me lo han soplado unos angelitos) es tumbarse en el suelo muy relajado, boca arriba. Los brazos extendidos y las piernas separadas. Luego hay que cerrar los ojos despacito, despacito, y concentrarse. Tienes que creer firmemente que vas a convertirte en brizna de hierba por un rato. ¿Prefieres granito de arena? Vas sintiéndote cada vez más ligero, más frágil, como si de repente tu cuerpo empequeñeciese. boomp3.com Sí, eso es. Ahora notas una sensación casi de ingravidez. Lo estás consiguiendo. Eres tan minúsculo que apenas eres ya visible a los ojos de los demás. Un puntito encima de la alfombra. Una mota de polvo en el suelo. Como si de una regresión se tratase, vas limitando también tus pensamientos, concentrándote en el puro y sosegado placer de aquel que abre por primera vez sus ojos y se asombra.. No hay responsabilidades ni problemas. No hay culpa, ni daño, ni falta. No hay vestigios del pasado, ni recuerdos que empañen lo que empiezas a sentir. Lo e...

Ángeles Pequeñitos.

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boomp3.com Veo ángeles pequeñitos en estas noches de verano… Querubines alados que miran de frente, sonriendo, mientras juegan a ser brizna de hierba, o granito de arena, qué más da…. Yo les sueño.. Tumbados sobre los algodones de las nubes. Sus caritas relucientes y encendidas, llamándome en un susurro por mi nombre. Yo les miro.. ¡Son tan bonitas sus alas azules! Revolotean entre risas, abriendo los brazos; invitándome a participar en sus alegres juegos. Cómo les quiero.. Angelitos de mis noches de verano ¡Cuánto me gustaría que me enseñárais a sentirme brizna de hierba o granito de arena, allá en el cielo!

La esperanza de lo mínimo.

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boomp3.com En las páginas del libro de la Vida me encuentro. Habito escondido, al acecho de que tú me leas. Yo no hablo mas que a aquellos que me escogen, aquellos que esperan verse sorprendidos en un alto del camino. Muchas veces he pasado delante de ti, y no me has mirado. Soy como una letra pegada al margen; como aquella palabra ignorada en el borde de una cita; soy la sombra, para muchos un mísero inconveniente, o la estrecha y alargada tinta que tus ojos, sin ti, se quedan viendo. Un día abriste la puerta de tu corazón, -ese lugar precioso donde yo quiero respirar- en el amor caliente de una noche sin luna, y ya no tengo sitio donde esconderme. No puedes ignorarme, aunque lo desees; he aprendido a conjurarme en tus pequeñas cosas haciéndolas mías, y ahora dependo de ti. Escúchame, ahora que estamos solos: no habrá obstáculo, ni controversia, ni alfileres de lluvia en tus anocheceres, porque cuando por fin te fijes en la esperanza ínfima de mi naturaleza, amarás nuestros secretos, ...

Yo no sé lo que sueñan los ciegos.

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Yo no sé lo que sueñan los ciegos. Encadenados a la retina de lo invisible, deletrean impávidos el repicar de la lluvia en las ventanas. Les siento como almas de días enteros, agotados de sombras: miden su tiempo en los ecos sonoros de la palabra. Es jazmín de jardín, es goce de roce, es infinito matiz de sabor. Sonidos que arrullan sentidos. Y juegan entre ellos a definir la realidad, solapándose, acompasando la noche perpetua en imágenes imposibles.

Tiempo para mí.

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boomp3.com Madrid-Barcelona ida y vuelta. Líneas discontinuas, guardarraíles flanqueando la carretera. Discografías en el USB del coche. Devoro kilómetros sin tregua mientras los paisajes de delante van quedando atrás. Sorprendo al crepúsculo, persigo el anochecer. Sigue estando el arco iris en el cielo. Veo la cara de Dios en ese camión que ha cruzado de forma inesperada. Mucho, mucho tiempo para pensar, repasar, proyectar. Caen gotas afiladas en la noche y me acerco, noctámbulo, a mi destino. Llueve en Madrid, mi amor.

Ella y él.

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Leía la prensa en un agradable café. Una chica joven hablaba con su novio en la mesa de al lado. Discutían sobre si era conveniente seguir con el incipiente embarazo. El decía que era una locura. Ella quería continuar adelante. El argumentaba una retahíla interminable de inconvenientes. Ella le miraba angustiada porque todavía no había tomado una determinación. El hablaba del amor de los dos y lo bien que estaban juntos. Ella callaba teniéndoles muy presentes a los dos. El la cogía de la mano mientras apuraba el capuccino, con cierto aire indiferente. Ella, levantando la vista, miró a través de él. Y un brillo especial en sus ojos me hizo comprender lo felices que iban a ser los dos, madre e hijo, cuando todo aquello terminase. boomp3.com

Soledad de amor.

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Hoy he soñado que estaba solo. Hoy no existía nadie que no fuera yo, en ese paisaje desdibujado por la bruma. Los que hoy quiero, deambulaban ajenos a mi, y no eran más que un lejano recuerdo. Dios tampoco estaba allí, en mi particular infierno. Procuraba afanarme en mis tareas, pero todo se volvía repetitivo e incoherente. Llenaba mi vida de distracciones, emociones, experiencias que cumplían rápidamente con el objetivo de la satisfacción inmediata. Argüía cábalas y lógicas matemáticas. Filosofaba y delimitaba la ética de mis acciones y pensamientos. Mataba el tiempo con jeroglíficos indescifrables. Y nada podía cubrir la angustia de mi soledad completa. Ninguna realidad, por estructurada y convincente que pareciese, podía esconder el rostro de mi alma al contemplarme en el espejo, porque sólo eran mis ojos de hielo quienes devolvían la mirada. Hoy he soñado en mi soledad, la que no ama. La que alimenta mis ratos vacíos con el ruido de la lluvia en los cristales. La que señala con el...